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La inversión de Eduardo Elsztain en Falkland Islands Company: explicaciones y defensa del Gobierno

El empresario inmobiliario posee una participación accionaria minoritaria en una de las firmas clave de las Islas Malvinas y ratificó que su objetivo inicial era estrechar lazos económicos para respaldar el reclamo soberano argentino.

Por Mechi · September 7, 2026 · 5 min de lectura

Tras resurgir en los medios a partir de los recientes anuncios del presidente Javier Mileisobre un endurecimiento de las sanciones a empresas proveedoras del archipiélago y el inminente inicio de la explotación petrolera del yacimiento Sea Lion, el empresario Eduardo Elsztain explicó en LinkedIn los motivos por los cuales mantiene una participación accionaria minoritaria en la Falkland Islands Company (FIC).

La compañía desempeña un rol de importancia estratégica en la economía local del archipiélago a través de actividades inmobiliarias, comerciales, logísticas, agropecuarias y hoteleras. En 2017, Elsztain intentó adquirir la totalidad de la empresa a través de su fondo de inversión Dolphin Fund, pero la operación fue bloqueada por las autoridades británicas. Desde entonces, el empresario conserva un 2,5% del paquete accionario.

Intenciones, planes futuros y respaldo oficial

Allegados al empresario indicaron que, por el momento, mantendrá esa participación —definida como “muy baja”—, aunque no descartan una venta si el contexto lo requiere. Asimismo, trascendió que Elsztain estaría dispuesto a intentar nuevamente quedarse con el 100% de la firma isleña, pese a estar convencido de que el gobierno inglés volvería a negarle la autorización.

Al respecto, Elsztain manifestó: “Pensé que una causa así podía contagiar a cientos de empresarios y ciudadanos argentinos que me acompañarían en la oportunidad de transformar nuestra relación con las Islas a partir del desarrollo económico y social. Al contrario de la cultura liberal de la bolsa inglesa, la propuesta fue bloqueada y prohibida por las autoridades británicas”. El empresario sostuvo que su intención siempre fue contribuir al reclamo de soberanía argentina mediante el desarrollo económico.

Ante la viralización de tendencias en la red social X que lo tildaban de “traidor”, el canciller Pablo Quirno salió públicamente a respaldarlo y escribió: “Todo lo contrario a traidor…”.

La carta del empresario

“Mi abuelo Isaac siempre me decía que si Argentina se hubiera involucrado económicamente en la vida de las Islas Malvinas durante todo el siglo XX, probablemente hubiéramos evitado la guerra. No fue el único que pensaba eso: Perón intentó comprar la Falkland Islands Company (FIC) más de una vez y también lo intentó el empresario metalúrgico César Cao Saravia en el ‘77. La idea, que coincide con la estrategia diplomática de nuestro país desde hace décadas, era que estrechar los lazos sociales, económicos, culturales y productivos con las Islas Malvinas a través de una empresa argentina podía ayudar en el reclamo de soberanía.

Con eso en mente, desde 2005/06 fui comprando acciones de la Falkland Islands Company (FIC), una compañía de enorme relevancia estratégica y económica en las Islas Malvinas que tiene a cargo temas inmobiliarios, agropecuarios, hoteleros, entre otros. En el 2017 se abrió una oportunidad mayor, cuando los propios empleados de FIC hicieron una oferta para comprarla. La bolsa de Inglaterra es la cuna del liberalismo económico y, si una empresa recibe una oferta pública de compra, otra empresa puede ofertar más para quedarse con la compañía en cuestión. Pensé que esa era nuestra oportunidad, así que oferté para quedarme con el control mayoritario de la empresa más importante de las Islas Malvinas. Además de ampararme en la lógica del derecho inglés, pensé que una causa así podía contagiar a cientos de empresarios y ciudadanos argentinos que me acompañarían en la oportunidad de transformar nuestra relación con las Islas a partir del desarrollo económico y social.

Al contrario de la cultura liberal de la bolsa inglesa, la propuesta fue bloqueada y prohibida por las autoridades británicas. Inclusive, Theresa May, primera ministra británica de la época, hizo declaraciones en contra de la compra de FIC (hoy FIH Group) por una empresa argentina. Mi empresa solo pudo mantener la participación minoritaria que había comprado a través del mercado -cercana al 2%- que tiene hoy, y la mayoría accionaria terminó en manos de Staunton Holdings Ltd. Todo esto fue público y cubierto por medios como Clarín y Página 12 en el 2017. Hoy volvió a surgir el tema en un artículo de La Nación y por eso hago estas aclaraciones. Porque nuevamente veo aparecer en redes sociales teorías conspirativas y antisemitas sobre mi persona, que distan tanto de la realidad concreta de los acontecimientos que a veces me parece hasta ridículo. Por lo general no hago intervenciones de este tipo, pero la causa Malvinas es tan importante para todos los argentinos, que me parece que no hay que quedarse callado.

Por mi edad, desde mis años de formación en el Colegio Nacional Buenos Aires y mi paso por la colimba, la causa Malvinas ha atravesado tanto mi vida privada como la del país. Pensar que podría haber aportado algo desde mi rol empresarial en este tema valió la pena, aunque haya fracasado. Si pudiera, no dudaría en volver a intentarlo -y quién dice, quizás vuelva a pasar”.

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