Por Diana Zavala

Este Día de las Madres Regla va a recibir más de uno regalos escolares de sus pequeños, Tere asistirá al festival de la primaria de más de 5 pequeños, y Mónica va a preparar a cuando menos 15 para sus bailables.

Llamadas en ocasiones «mamá», y en otras ocasiones «tía», las mujeres dedican día y noche al cuidado de menores de edad que sin su tarea se hallarían en situaciones peligrosas o bien frágiles.

Tere, Regla, Mónica y otras tres mujeres más se hacen cargo de ser las personas que le ofrecen cariño, protección, y atención a tres pequeños, que por razones jurídicas o bien económicas no pueden estar con su familia biológica, con lo que viven en la Fundación Hogar Dulce Hogar.

Como , hay uno.471 trabajadores y trabajadoras que cuidan a veinticinco y seiscientos sesenta y siete pequeños en casas hogares en todo el país, conforme el Censo de Alojamientos de Asistencia Social (CAAS), efectuado por última vez en dos mil quince.

Estos centros acogen a los infantes para darles una mejor calidad de vida lejos de la violencia. «Son aguantes temporales que resguardan a pequeños y pequeñas a fin de que no queden en una situación de peligro o bien vulnerabilidad a sus derechos», explicó, en entrevista con Infobae México, Juan Manuel Pérez García, director de la Red por los derechos de la niñez en México (REDIM).

El cada día de ser «mamá» de 33

Las “tías”realizan el aseo de las recámaras de los menores (Foto: Infobae)
Las “tías”realizan el aseo de las recámaras de los menores (Foto: Infobae)

María Teresa de Jesús y Regla se levantan a las 6 de la mañana para asistir a los pequeños a despertarse. Les ponen el uniforme, los arreglan y les dan el desayuno. Con ayuda de un chofer los llevan a 3 primarias diferentes en las que estudian. Después, retornan a la casa hogar para ahora llevar a los pequeños y pequeñas de preescolar.

Cuando todos están en clases, las «tías», como se hacen llamar en la fundación, realizan el aseo de las recámaras de los menores.

Si hay juntas en la escuela, asisten y firman todo como sus responsables de cuidado. En en caso de que los acontecimientos de múltiples pequeños se efectúen al tiempo, todo el personal de la casa hogar se organiza y asiste, a fin de que ningún menor se quede sin apoyo.

Después de sus tareas retornan, todos comen juntos, se bañan y efectúan otras actividades. Pueden jugar, estar en la sala de T.V. o bien en la biblioteca. Por último, Tere y Regla los acuestan y se preparan para la jornada del día después.

Al estar tanto tiempo con ellos recibe muestras de cariño de contestación y les resulta bastante difícil no encariñarse (Foto: Infobae)
Al estar tanto tiempo con ellos recibe muestras de cariño de contestación y les resulta bastante difícil no encariñarse (Foto: Infobae)

Aunque saben que los pequeños, pequeñas y bebés solo están de paso, al estar tanto tiempo con ellos y percibir muestras de cariño de contestación, les resulta bastante difícil no encariñarse. «Cuando se marchan a la escuela todos me solicitan que les dé un beso en el cachete ya antes de entrar. O bien en ocasiones, los fines de semana en el momento en que me voy a mi casa, ciertas pequeñas me abraza y me solicita que no me vaya», relata Regla en entrevista con Infobae México.

En la Fundación Hogar Casa Hogar, los menores pueden estar hasta los uno años, «Después, al transformarse en adolescentes precisan otro género de cuidados, con lo que se deben ir a otros centros», afirmó Mónica Cedillo, directiva de Fundación Hogar Dulce Hogar en entrevista con Infobae México.

Sin embargo, si bien los infantes lleguen todavía siendo bebés, no pueden continuar demasiado tiempo en el lugar. Cuando llegan, la fundación se encarga de comprobar su situación jurídica y descubrir cuáles son las mejores opciones: regresar a vivir con sus familias biológicas, ponerlos en adopción o bien darles una familia de acogida.

Por esta razón, las «mamás postizas», como las llama Regla , tienen que acudir a terapias con la sicóloga de la casa hogar a fin de que consigan desprenderse de los infantes; además de esto, a fin de que aprendan técnicas para ser más pacientes y puedan comprender a los pequeños.

Lidiar con tres emociones diferentes por historias diferentes

Las “tías” saben que la situación por la que pasan los pequeños no era sano (Foto: Infobae)
Las “tías” saben que la situación por la que pasan los pequeños no era sano (Foto: Infobae)

«La verdad es una tarea realmente difícil. Estos pequeños vienen de situaciones difíciles, en donde, sobre todo, han sido víctimas de mucha violencia. Esto causa que la manifiesten pues es su normalidad. Tienen pataletas, mas muy beligerantes, en las que pueden pegar a sus compañeros o bien a las ‘tías’. Nosotras les afirmamos que es su derecho estar tristes o bien enojados, mas después charlamos con ellos para saber por qué razón se pusieron de este modo», explicó María Teresa de Jesús en entrevista con Infobae México.

Sin embargo, todas y cada una comprenden las situaciones por las que han pasado los pequeños. Si bien no conocen su historia a detalle, saben que el entorno en el que se desarrollaban no era suficientemente sano para ser educados allá.

«Es realmente fuerte cuando, con toda la normalidad del planeta, te conversan una situación fuerte que vivieron. Duele saber que hayan pasado por tantas cosas, si bien estén tan chiquitos. De ahí que nosotras procuramos asistirlos y resguardarlos tanto como podemos», explicó Regla.

Para conseguirlo, deben tomar incesantes capacitaciones y asesorías de psicólogos, aparte de otro género de especialistas. Por el hecho de que aparte de lidiar constantemente con estas avalanchas de emociones, lo hacen con más de tres pequeños diferentes.

Sus “mamás postizas” no llegan a conocerlos tan a fondo (Foto: Infobae)
Sus “mamás postizas” no llegan a conocerlos tan a fondo (Foto: Infobae)

Conocerlos a fondo para conseguir comprender a cada uno de ellos y conocer lo que precisan a fin de que estén felices, es complicado, afirmó Tere. Ciertos son tímidos, otros explosivos, hiperactivos, o bien con personalidad de líderes; todos precisan cuidados diferentes.

Pero las «tías» o bien sus «mamás postizas» no escatiman en paciencia y comprensión, con lo que poquito a poco han conseguido comprender a los menores. Y, si bien todavía existen riñas, cada día es más simple conseguir que se calmen.

La vida privada a cambio de tres hijos

Todos cuidan a los tres pequeños y trabajan veinticuatro horas al día (Foto: Infobae)
Todos cuidan a los tres pequeños y trabajan veinticuatro horas al día (Foto: Infobae)

Todas se encargan del cuidado de tres pequeños y trabajan veinticuatro horas al día de lunes a viernes: al tratar a los pequeños tal y como si fuesen sus hijos, les cuesta trabajo tener una vida personal fuera de las puertas de la casa hogar.

En el caso de Mónica Cedillo, la directiva, aun en sus instantes de reposo está al pendiente de lo que ocurre en «Hogar Dulce Hogar». Su razonamiento es que allá no solo se trabaja, se cuida a vidas de pequeños que todavía no pueden valerse absolutamente por sí solos.

Ella tiene un hijo, ahora de uno años, al que siempre y en todo momento ha debido explicar cuáles son las tareas que efectúa a fin de que entienda su ausencia; «desde chaval lo traje a trabajar conmigo a fin de que sepa qué hago y comprenda. De este modo no le toma de sorpresa si en alguna asamblea familiar o bien salida se presenta una emergencia en la casa hogar y me debo ir», comentó Mónica, quien ha dedicado prácticamente toda su vida al trabajo social.

A Tere le sucede algo afín. Tiene una hija que vive con ella en «Hogar Dulce Hogar». Le ofrece exactamente la misma atención que al resto de los pequeños mas, si bien no desea hacer una distinción, en ocasiones le da la sensación de que es más dura con ella «la regaño un tanto más. Si bien está igual que todos y convive con el resto, siento que es más mi responsabilidad de instruirla bien», comentó.

A ciertas tías les cuesta desprenderse del trabajo (Foto: Infobae)
A ciertas tías les cuesta desprenderse del trabajo (Foto: Infobae)

En cuanto a su tiempo libre, a ciertas tías les cuesta desprenderse del trabajo. Ellas dejan los fines de semana la casa hogar para reposar y dedicarse a su vida privada. No obstante, les resulta complicado desprenderse de lo que hacen.

«Estoy en mi casa y tengo flashazos de ellos. Pienso exactamente en qué van a estar haciendo, en las cosas que me contaron en la semana…» relató Regla.

Para Regla, es bastante difícil reposar en su casa y meditar que deja «a sus pequeños» en la fundación. Si bien hay otras personas que cuidan a todos y cada uno de los fines de semana, cuenta que en ocasiones le agradaría poder proseguir con ellas hasta en sus días de reposo.

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