Las 2 desgracias guardan múltiples semejanzas
Las 2 desgracias guardan múltiples similitudes

A menos de un par de años de la entrada en servicio del Boeing setecientos treinta y siete Max ocho, última y más moderna versión de la honorable familia de los 737, 2 desgracias aéreas ya han echado una sombra sobre la aeronave.

El primer accidente ocurrió el veintinueve de octubre de 2018, en el momento en que un setecientos treinta y siete Max ocho de la compañía aérea low cost indonesia Lion Air se precipitó al mar uno minutos tras despegar de Jakarta. Murieron sus ciento ochenta y nueve ocupantes, el accidente más horrible hasta la data para un setecientos treinta y siete.

El segundo hecho tuvo lugar este domingo, en el momento en que un aeroplano del mismo modelo, operado por Ethiopian Airlines, cayó a tierra 6 minutos tras despegar del aeropuerto de Adís Adeba, ocasionando la muerte de las ciento cincuenta y siete personas a bordo.

Un Boeing setecientos treinta y siete-ochocientos MAX como el accidentado en dos mil dieciocho (Wikipedia)
Un Boeing setecientos treinta y siete-ochocientos MAX como el accidentado en dos mil dieciocho (Wikipedia)

En los dos casos se trataba del mismo modelo de aeroplano comercial de nueva generación, el Boeing setecientos treinta y siete Max ocho, y en los dos casos las aeronaves tenían menos de 6 meses de antigüedad y cayeron a tierra poco tras despegar.

El aeroplano de matrícula PK-LQP, operado por Lion Air, había sido entregado en el mes de agosto de dos mil dieciocho. En tanto el ET-AVJ entró en la flota de Ethiopian Airlines apenas en el mes de noviembre.

Se trata de los 2 únicos accidentes fatales registrados en la corta vida del modelo de aeroplano que voló por vez primera en dos mil dieciseis y entró en servicio el veintidos de mayo de 2017 en un vuelo la compañía aérea malaya Malindo Air, como reportó Flight Global.

Un Boeing setecientos treinta y siete-setecientos Next Generation de Ethiopian Airlines (AFP)
Un Boeing setecientos treinta y siete-setecientos Next Generation de Ethiopian Airlines (AFP)

Poco se sabe todavía del accidente ocurrido en África, donde los equipos de rescate todavía se hallaban trabajando. Por lo pronto el CEO de la compañía aérea, Tewolde GebreMariam, afirmó en rueda de prensa que «el conduzco mentó que tenía contrariedades y que deseaba retornar. Se le dio la autorización». Al paso que el lugar de monitoreo FlightRadar24 apuntó en su cuenta de Twitter que el vuelo tuvo una «velocidad vertical inestable» después del despegue.

Pero algo más se conoce del vuelo seiscientos diez de Lion Air, si bien la investigación prosigue en curso.

Este setecientos treinta y siete Max ocho había registrado un inconveniente en uno de sus motores en un vuelo precedente efectuado justo la noche ya antes del accidente, como asimismo una serie de desperfectos en las mediciones de su instrumental en diferentes vuelos.

Familiares de los pasajeros en frente de las posesiones de las víctimas del vuelo seiscientos diez en el puerto de Tanjung Priok en Jakarta, Indonesia (REUTERS/Beawiharta)
Familiares de los pasajeros en frente de las posesiones de las víctimas del vuelo seiscientos diez en el puerto de Tanjung Priok en Jakarta, Indonesia (REUTERS/Beawiharta)

Ingenieros de Lion Air habían aparentemente sustituido sensores y arreglado el inconveniente, habilitando el aeroplano para volver a sus funciones.

Entonces el vuelo seiscientos diez despegó temprano en la mañana con buen tiempo desde el aeropuerto de Jakarta con destino Pangkal Pinang, las dos urbes situadas en Indonesia. Apenas uno minutos tras dejar tierra la tripulación denunció un inconveniente y solicitó permiso para volver a Jakarta, tras lo que se cortó la comunicación.

El aeroplano cayó en el mar a alta velocidad, a tres quilómetros de la isla de Java. Murieron ciento ochenta y uno pasajeros y ocho tripulantes.

El CEO de Ethiopian Airlines Tewolde GebreMariam inspecciona una boeing setecientos treinta y siete-ochocientos MAX recién entregado (EFE)
El CEO de Ethiopian Airlines Tewolde GebreMariam inspecciona una boeing setecientos treinta y siete-ochocientos MAX recién entregado (EFE)

Una investigación del Comité Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSC) de Indonesia concluyó que las numerosas fallas en los medidores de velocidad y ángulo de ataque registradas en vuelos precedentes deberían haber impedido el retorno a operaciones del setecientos treinta y siete Max ocho, como reportó el jornal The Guardian.

Aunque los resultados del informe de la NTSC son preliminares, según parece una medición equivocada de la velocidad y la altitud provocó que el flamante sistema automatizado MCAS, que busca impedir que el aeroplano entre en pérdida, corrigiera la inclinación de la nariz del avión, provocando un picado.

Los pilotos, de notable experiencia, no pudieron solventar el inconveniente pues no estaban adecuadamente entrenados en la utilización del sistema ni en su anulación, lo que produjo acusaciones cruzadas entre los gremios de pilotos y Boeing por la adecuada capacitación en el nuevo sistema.

La desgracia de Lion Air en Indonesia fue la más horrible en cantidad de fallecidos para un aeroplano de la familia setecientos treinta y siete
La desgracia de Lion Air en Indonesia fue la más horrible en cantidad de fallecidos para un aeroplano de la familia 737

ALPA, el sindicato de pilotos de compañía aérea de E.U., incluso denunció que las compañías aéreas y los pilotos no habían sido informados de determinados cambios efectuados por Boeing en sus modelos setecientos treinta y siete-MAX, incluyendo los relacionados al MCAS, reportó The Guardian.

En contestación la Administración Federal de Aviación de E.U. (FAA) y exactamente la misma Boeing emitieron en el mes de noviembre de dos mil dieciocho una directiva de urgencia a todos y cada uno de los usuarios de los setecientos treinta y siete-MAX sobre el riesgo de lecturas equivocadas en los sensores y los efectos en el MCAS, solicitando una revisión de los equipos y los procedimientos.

Aún no se sabe si el accidente ocurrido en Etiopía está relacionado a este desperfecto, aunque las condiciones son supuestamente afines.

El sitio donde se estrelló este domingo el vuelo de Ethiopian Airlines (Reuters)
El sitio donde se estrelló este domingo el vuelo de Ethiopian Airlines (Reuters)

El Boeing setecientos treinta y siete MAX, en sus versiones siete, ocho, nueve y uno es la última iteración de un aeroplano de alcance corto y medio que voló por vez primera en mil novecientos sesenta y siete, llegando a transformarse en una de las aeronaves comerciales más triunfantes de la historia.

Esta última variación tiene un alcance extendido de entre seis mil y siete.000 quilómetros a una velocidad de crucero de ochocientos treinta y ocho quilómetros por hora, y una capacidad de entre ciento setenta y dos y doscientos treinta pasajeros.

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