La XIII Bienal de Arte de La Habana se extiende del doce de abril al doce de mayo. (Arte por Excelencias)
La XIII Bienal de Arte de La Habana se extiende del doce de abril al doce de mayo. (Arte por Excelencias)

Dos sucesos marchan como el predicado de la XIII Bienal de Arte de La Habana: el huracán Irma y el Decreto 349 que regula la política cultural y la «prestación de servicios artísticos».

Debido a la tormenta destructora, que dejó gravísimos daños, aparte de fallecidos, en Cuba, la gran muestra —decenas de artistas de cincuenta y dos países en cuarenta y cuatro sedes— se aplazó desde dos mil dieciocho hasta este mes de abril de 2019. Desde la asunción de Donald Trump en la presidencia de los Estados Unidos, las relaciones con la isla se estropearon y el impacto económico aumentó la escasez, por lo que el estado debe ajustar sus gastos.

Y debido a la norma que impone el requisito del visto bueno oficial ya antes de presentar al público cualquier forma de arte (y que crea la figura del inspector que determina si algo no se ajusta a la política cultural oficial), va a haber una muestra paralela, la Bienal Sin 349. Es una continuación de la protesta de los artistas cubanos contra la predisposición del presidente Miguel Díaz-Canel, que denunciaron como «criminalización del arte independiente».

Los artistas independientes cubanos se han manifestado contra el Decreto trescientos cuarenta y nueve. (Luis Manuel Otero)
Los artistas independientes cubanos se han manifestado contra el Decreto trescientos cuarenta y nueve. (Luis Manuel Otero)

El mayor acontecimiento de las artes plásticas en Cuba, en consecuencia, se resaltará esta vez por elementos poco artísticos.

A pesar de eso, la bienal —que convocan el Consejo Nacional de las Artes Plásticas (CNAP) y el Centro Wifredo Lam— incluirá obra de «los primordiales artistas visuales cubanos, entre ellos 9 premios nacionales, al lado de figuras emergentes y recién graduados», conforme comunicó su director ejecutivo, Jorge Alfonso. El tema de dos mil diecinueve va a ser «La construcción de lo posible».

Y, en otras instalaciones, la bienal opción alternativa va a mostrar obra de aquellos que no fueron escogidos por el hecho de que tienen una perspectiva del arte diferente a la del Ministerio de Cultura al cargo de Alpidio Alonso. La artista y activista Tania Bruguera, directiva del Instituto de Artivismo Hannah Arendt (INSTAR), solicitó apoyo a «los autores marginados por su oposición al Decreto trescientos cuarenta y nueve». Tanto como Luis Manuel Otero Alcántara, cofundador del Museo de la Disidencia en Cuba, fueron detenidos y después liberados, como forma de presión.

XIII Bienal de Arte de La Habana, conforme la imagen que abre la web de la muestra oficial.
XIII Bienal de Arte de La Habana, conforme la imagen que abre la web de la muestra oficial.

«Son las dos situaciones o bien planteamientos ideológicos que conviven en el planeta artístico y cultural de la isla«, sintetizó el lugar Arte Informado. «Por una parte, la de artistas que participan en un acontecimiento gubernativo, y por otro la de aquellos que no desean situarse al lado de un gobierno que los somete a un férreo control y censura».

Pedro Ciervo —periodista y escritor cubano, residente en la ciudad de Miami, directivo del Instituto de la Memoria Histórica Cubana contra el Totalitarismo— afirmó a Infobae que no tiene «esperanzas positivas» sobre la bienal. «Creo que un evento que se efectúa en un marco de censura debe fallar, en términos éticos, pues sin libertad no es posible el arte. Y el arte en Cuba ha estado constreñido desde 1959″.

Agregó: «Va a ser un descalabro en concepto de libertad y de arte, por el hecho de que los creadores no pueden estar presos en ideologías que, además de esto, han sido superadas por la historia«.

Una de las obras escogidas, una parte de la serie “Bad Lands”, de Alejandro Campins.
Una de las obras elegidas, una parte de la serie “Bad Lands”, de Alejandro Campins.

Aunque no conoce detalles sobre el desarrollo de la Bienal Sin trescientos cuarenta y nueve, la encomió como «una manifestación de arte independiente, contraria al oficialismo, donde van a estar los artistas que no están comprometidos con la dictadura».

En su opinión, los autores que participan del acontecimiento alternativo corren riesgos: «Los que la policía política comprenda cuando considere que quienes encaran al régimen deben percibir una sanción. Todos y cada uno de los artistas corren riegos, aun los oficialistas: el pensamiento oficial cambia conforme las necesidades de las dictadura, y si lo que hacen no las satisface, padecen las consecuencias».

En la isla, Otero afirmó a Cubanet que días ya antes de la inauguración percibía «mucha presión respecto al 349; no hay un programa, absolutamente nadie sabe con seguridad cuáles son las galerías y los espacios del Estado que van a estrenar». Los habaneros saben, cuando menos, que se reeditará el espacio «Tras el Muro», que convierte el malecón habanero en una galería al aire libre.

De forma paralela a la XIII Bienal de Arte de la Habana, se desarrolla la Bienal Sin trescientos cuarenta y nueve.
De forma paralela a la XIII Bienal de Arte de la Habana, se desarrolla la Bienal Sin trescientos cuarenta y nueve.

Los espacios independientes —que pueden ser grandes o bien pequeños, son privados y al unísono participan en la bienal oficial— tenían ya programación, mas asimismo otro inconveniente, advirtió Otero: «¿Cuál será la postura que aceptarán los independientes? Pues alén de la inauguración, el primordial tema es qué dirás y de qué manera. Eso es lo que pondrá tensa o bien no la Bienal de la Habana«.

Corzo se refirió asimismo a la participación privada en la feria: «Existen muchos artistas oficialistas que se han labrado un prestigio en el país, y también internacional, y eso les da cierto espacio en la sociedad castrista. Por servirnos de un ejemplo, a Silvio Rodríguez, que es un sicario dela tiranía, se le deja tener una investigación propio. Son privilegios de los intelectuales».

El espacio privado habanero más esencial, la Fábrica de Arte Cubano (FAC), debutará como sede del programa colateral con una muestra colectiva, La pauta que conecta, una exhibición de diálogo pluricultural. Está entre lo más importante ya antes de la apertura, como la exhibición histórica en el Museo Nacional de Preciosas Artes y el proyecto Intersecciones, que cuenta con la curaduría de la de España Concha Fontela.

Por vez primera participarán —y no se sabe cómo— esenciales proyectos privados, como la Factoría de Arte Cubano. (Obra de Alejandro Sautié)
Por primera vez participarán —y no se sabe cómo— esenciales proyectos privados, como la Factoría de Arte Cubano. (Obra de Alejandro Sautié)

También por vez primera la bienal rebasará los límites de la urbe que le da nombre: va a haber subsedes en Pinar del Río, Matanzas, Cienfuegos y Camagüey. Mas, conforme afirmó el productor Michel Matos, el inconveniente es el «patrón incesante», que se ve en la destrucción de proyectos independientes «como fueron el Festival Poesía Sin Fin, Rotilla y Puños Arribas», y los censores, como el «permanente y aplicado» —según definió al viceministro de Cultura— «Fernando Rojas, que personalmente dirigió el desalojo del conjunto Omni Zona Franca, con constructores y policías, de la Casa de la Cultura de Alamar».

Corzo asimismo apuntó a la cuestión de fondo del Decreto 349. «Limita de forma realmente fuerte un derecho que, realmente, ya está limitado desde 1959: la libertad creativa y la de contratar servicios artísticos». Estimó que la primera bienal bajo los auspicios del trescientos cuarenta y nueve «es un precedente peligrosísimo», mas que asimismo existen personas prestas a desafiarlo. «Y otros que, con tal que su arte gane algunos espacios públicos, consienten con el demonio».

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