Masih Alinejad, de 37 años, periodista iraní residente en Gran Bretaña, posa para un retrato en Londres el 8 de octubre de 2013. REUTERS / Toby Melville
Masih Alinejad, de 37 años, periodista iraní residente en Gran Bretaña, posa para un retrato en Londres el 8 de octubre de 2013. REUTERS / Toby Melville

El régimen de Irán arrestó a tres personas vinculadas a una activista iraní radicada en Estados Unidos que se opone a la obligación de vestir el velo islámico hijab, denunciaron grupos de derechos humanos. El hermano y otros dos familiares de Masih Alinejad, una periodista y activista iraní con sede en Estados Unidos, fueron arrestados por oficiales persas el miércoles pasado, un acto denunciado por Amnistía Internacional y el Centro de Derechos Humanos en Irán como un intento de intimidarla y silenciarla.

Mi querido hermano fue tomado como rehén por la República Islámica hace 4 días para tratar de silenciarme.” anunció la activista por Twitter. “No lo he visto en 10 años porque no se me permite visitar mi tierra natal y a él no se le permite salir de ella. El régimen islámico ha estado destrozando a las familias iraníes durante 40 años”.

Ni las autoridades iraníes ni la prensa oficial mencionaron el caso.

Alinejad se volvió conocida como una activista feminista después de crear una campaña en las redes sociales en 2014 para alentar a las mujeres en Irán a compartir autorretratos sin el velo islámico, que luego comparte en su página de Facebook, “My Stealthy Freedom”. La campaña, conocida como “Miércoles Blancos”, ha ganado mucha popularidad dentro de Irán pero ha sido duramente criticada por el régimen del ayatolá Ali Khameini.

Según la ley islámica de Irán, impuesta después de la revolución de 1979, las mujeres están obligadas a cubrirse el cabello en público. Las infractoras son amonestadas, multadas o arrestadas públicamente. Las personas que violen la ley pueden enfrentar una sentencia de prisión de hasta dos meses, según Amnistía Internacional, que dice que las mujeres y las niñas son detenidas regularmente en la calle por la policía moral y los vigilantes.

Aun más, en julio de este año, las autoridades iraníes ordenaron 10 años de cárcel para toda persona que envíe su foto a la campaña. Sin embargo, ella instó a que las activistas continuaran enviándole fotos y videos después de que el Tribunal Revolucionario de Teherán anunciara su nuevo reglamento para demostrar la fuerza del movimiento.

Alinejad habla en el escenario de la Cumbre de Mujeres en el Mundo en Nueva York, EE. UU., 12 de abril de 2019. REUTERS / Brendan McDermid
Alinejad habla en el escenario de la Cumbre de Mujeres en el Mundo en Nueva York, EE. UU., 12 de abril de 2019. REUTERS / Brendan McDermid (Brendan McDermid/)

Alinejad, quien trabajaba como periodista en Irán, abandonó el país una semana antes de las elecciones de 2009 para estudiar en el extranjero y se quedó afuera después de los disturbios y represión contra la prensa reformista. Durante las protestas, entrevistó a los familiares de manifestantes asesinados por las fuerzas de seguridad, y su trabajo por años se centró en entrevistar a familias de presos políticos.

En una entrevista con la agencia Reuters, dijo que no tiene permitido volver, a pesar de que extraña mucho a su familia, porque no podría continuar con su trabajo desde allí. “Los iraníes que desean regresar a casa tienen que tomar una decisión difícil: regresar y enfrentar límites en su trabajo y movimiento y posibles cargos criminales pendientes, o permanecer aislados lejos de sus hogares y familias”.

Este evento sucedió unas dos semanas después de que una iraní fanática del fútbol murió tras prenderse fuego fuera de una cancha al saber que podría ser condenada a seis meses de prisión por intentar entrar en un estadio de fútbol. La trágica muerte de la «chica azul”, como se la conocía en las redes sociales, provocó indignación entre futbolistas y personas conocidas en Irán, donde las mujeres tienen vetado el acceso a los estadios.

(Con información de Reuters y AP)

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